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  • Writer's pictureAllie Moroney

Cuidado Escalón

La verdad es que hoy no era un buen día. No por algún razón en particular. Todos los días no pueden ser maravillosos, y creo que la variedad entre los días es lo que nos permite a realmente disfrutar y agradecer en los buenos.

Tuve planeado irme a la misa a las 20:00, y por un razón o otra, salí de mi casa un poco tarde. Por eso estaba un poco apurado. Intento mucho de aceptar la realidad de llegar tarde. En el pasado, intentaba de correr para llegar un poco menos tarde, pero una vez Él Señor me dijo que es mejor aceptar la realidad y planear con cuidado la próxima vez.

Pues bueno hoy, estaba corriendo por el metro y me caí por las escaleras. De verdad era un momento que me causó mucho miedo porque las escaleras de metro son muy empinadas y el impacto del concreto me dolió muchísimo. Caí por dos tramos. No podía llorar ni decía nada. La experiencia me quitó el aliento.

Estaba sentada en las escaleras por un poco tiempo cuando un hombre, quien escuchó el clamor por encima, descendió para preguntarme como estaba. No podía hablar pero agité mi cabeza y dije "Si." Me reí y dijo "Vale, perfecto. Ciao!"

Quería llorar, pero yo soy demasiado sensata para perder tiempo llorando en las escaleras cuando mi pierna estaba sangrando. Lentamente me levanté y caminaba por una farmacia. Sentí como todo el mundo tenían sus ojos puesto en mis piernas sagrados, mi falda manchada con polvo, y mis brazos con moretones. Pudiera sentir el rojo en mis mejillas y la vergüenza en cada parte de mi ser. Todo el mundo pudieran ver la desastre que era pero nadie me ofrecieron la mano para ayudarme.

Compré los vendajes y el antiséptico. Me quedé parada enfrente de la farmacia por un rato. “Señor solo quiero verte." Misa ya estaba al punto de empezar y no podía caminar esa distancia para llegar a tiempo, especialmente con el dolor en mis piernas. Pero no podía volverme a mi apartamento. Había un montón de cosas en mi mente y no podían soportar pasar la noche sola.

Decidí a irme a un oratorio muy cerca de mi apartamento y la farmacia. Mientras que caminaba tuve la cara más mal y triste del mundo. Yo aparecí como una niña de 5 años que faltó su postre o algo. En mi mente, había una tormenta de pensamientos negativos.

Estás sola.
No te importa a nadie.
¿Porque eres tan torpe?
¿Porque siempre llegas tarde?
¿Porque siempre estás tan desubicada y distraída?
Vas estar sola por siempre. No puedes confiar.

Y en medio de un chaos de insultos y calumnias, tuve ese sentido de la presencia de Jesús.

De repente, me daba cuenta que no estaba sola, y el conocimiento de Jesús a mi lado me puso a sonreír y reír. El dolor no desapreció, pero en un instante, el peso de ese dolor me salió y solo podía sentir la presencia suave de Jesús. Su presencia me llena de un consuelo como nunca y me recordó de la verdad. En vez de tener pensamientos de soledad, dolor, y miedo por el futuro, pensaba en todos mis queridos amigos y la gente alrededor de mí quien me ayuda, me apoya, me ama. Aunque nadie estaba conmigo en el momento, sentía la seguridad de su amor y afecto en mi vida.

"Tropecemos por las escaleras... y ya ¡Qué lástima!" Dije a Jesús. Y mientras que caminabamos por el oratorio, me daba cuenta que los ojos de la gente no estaban puesto en mis piernas, pero por mi sonrisa, y la cosa más linda era la mayoría de la gente caminando por la acera me volvieron a sonreír. ¡Qué fuerte es la sonrisa! Una de las herramientas más útiles para evangelizar el mundo.

Llegué al oratorio y ví que había otras escaleras empinadas... Reí un poco más y con cuidado, ascendí las escaleras y entraba en el oratorio con mucho alegría y agradecimiento. Pasaba una hora, meditando sobre la situación y cuidando a mis piernas jaja.

Me sorprendió cómo tan rápidamente, una caída por las escaleras se convirtió todo mi perspectiva, vista, mentalidad afuera de lo que debería ser de una hija de Dios. . . pero eso es con los ataques del enemigo. En un momento de vulnerabilidad, el enemigo está allá para engañarnos y convencernos que somos aislados, abandonados, rechazados, que nadie nos cuida, que nadie nos ama, y lo peor de todo que dios no es un padre verdadero. Y aveces cuando nuestra realidad es llena de circunstancias difíciles y dolorosos, es fácil creer las mentiras del enemigo.

Meditando en mi propia experiencia, estaba pensando en el dolor de no tener a nadie para ayudarme después de la caída. Pero lo que me salvó era el amor internalizada en mi ser. Como alcancemos esa seguridad que pase lo que pase, somos amados? Es vivir con un conocimiento de la presencia permanente del Señor, intentando de no solo vivir por Cristo pero convivir con Cristo. Es compartir cada momento, en los buenos y en los malos, en lo ordinario y en lo extraordinario, y cada momento entre ellos. Es darse cuenta que la nueva vida que recibimos en Cristo, no es por nuestra vanagloria sino que por la gloria de Dios manifestado por el unión de nuestra vida del pasado con la nueva que recibimos en Cristo. Para que "ya no vivo yo, más vive Cristo en mí (Gálatas 2, 20)." Siguiendo el ejemplo de Cristo, quien se entregó su vida por nosotros, abandonamos la necesidad de controlar nuestra propia vida, y enfocarnos en hacer un regalo de nuestra vida por amor de Dios. La caída por las escalera no cambió quién soy. Simplemente era un error, una lástima, que cambió mis planes– y por el mejor. Felix culpa, feliz caída! No estoy diciendo que Él Señor disfruta nuestras caídas; pero lo que nunca me deja de sorprenderme es la manera de que Dios siempre transforma todo lo feo y malo, en algo glorioso y hermoso. No sé cuál es tu lucha interior o exterior. Si luchas contra depresión, ansiedad, problemas financieros, problemas de salud. Pero yo sé que tu lucha no cambia tu identidad verdadera. Yo sé muy bien que cada uno de nosotros hemos experimentados dolores incalificables y horribles. Pero lo que he aprendido y lo que creo con todo mi ser, es Dios es más grade que todo. Dijo Corrie Ten Boom "No hay pozo tan profundo que el amor de Dios no sea aún más profundo."

Cuando salí el banco de iglesia y caminaba por la salida, me daba cuenta que las puertas del oratorio son azules. Nunca me doy cuenta. Las puertas tienen mucha significa en mi vida.... En particular, las puertas azules son señales especiales de la presencia de Dios en mi vida. Siempre me acorde de su presencia cotidiana. Más que esto, había un señal nuevo puesto en la puerta. Me acerqué a las puertas para leer la señal.... y casi morí de risas cuando leí "Cuidado Escalón."

¿Ves? Un Dios quien ocupa por todas las detalles! Bueno, cuídate por las escaleras, pero no te olvides si te caigas, siempre está tu amigo fiel Jesús para estar contigo en el suelo para ayudarte recuperar y volar por nuevas vistas.






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